sábado, 29 de agosto de 2009

La obligación de estar informados

Es nuestra responsabilidad estar bien informados. Se nos llena la boca de grandes palabras, “libertad”, “democracia”, “justicia”, pero a menudo se nos olvida que ningún gran derecho ha sido nunca en la historia concedido graciosamente sino ganado y siempre después de haber luchado, sufrido y, en muchas ocasiones, derramado sangre por ello. No nos damos cuenta, además, de que es nuestra responsabilidad, que no basta con haberlos ganado una vez (¡qué fácil! ¡alguien lo hizo por nosotros!) sino que es necesario, imprescindible, seguir ganándolos cada día. En caso contrario y parafraseando a Cayo Salustio Crispo, no estaremos buscando ser libres sino tener buenos amos.
Es nuestro deber buscar la verdad, extraer para ello la información necesaria y, sobre todo, tener criterio. Saber y conocer deja de ser un capricho o un derecho y pasa a ser una necesidad y una obligación si no queremos ser como se nos dibuja o retrata en el anuncio en el que se promocionaba el voto afirmativo a la constitución europea (ese engendro en 2005 creo recordar) en la que el dúo de ¿cantantes? “Los del Río” (os juro que he tenido que buscar el nombre en google porque lo había olvidado) decían con ese inconfundible gracejo andaluz “ si los que saben dicen que hay que votar que si... pues tendrán razón”. No recuerdo la literalidad de la frase pero esa es la idea, dejemos que los que saben decidan por nosotros, no tenemos necesidad de comprenderlo ni de que nos lo expliquen en detalle aunque sea a nosotros a los que afecta. Por cierto que a pesar de todo ¡¡ salió el si !!.

Si no buscamos la información, si no contrastamos, ¿como podremos decidir?. Si queremos exigir un derecho que nos corresponde – Democracia – Demos-Pueblo – Kratos-Poder – deberemos asumir lo que ello supone, no podemos limitarnos a votar cada cuatro años en base a una corazonada, a un impulso, a la música del último anuncio electoral o a la imagen de un cartel; no podemos exigir las ventajas sin esforzarnos en los deberes, no podemos no darnos cuenta de que nos engañan (o de que lo intentan), no podemos no entender lo que nos dicen y no podemos no saber lo que significan las palabras. Tenemos el deber de saber qué votamos cuando votamos “liberalismo”, “comunismo”, “socialismo”, “conservadurismo” y no dejarnos engañar por términos vacíos o adjetivaciones torticeras. Tenemos el deber de darnos cuenta de que se usan estos términos en muchas ocasiones con el único objetivo de pescar votos en caladeros cautivos a modo de piscifactorías ya que se usan sin una ideología detrás sino como una máscara sin rostro, como un contenedor vacío que arrastra a la gente sin criterio por simple estética, es decir, venden la palabra sin concepto, de esta forma van perdiendo sentido y significado hasta que lo pierden completamente o, peor aún, hasta que cambian el significado, peor porque unos lo usarán con el inicial y otros con el nuevo con lo que se pierde la posibilidad del entendimiento.

Y pretenden que nos vistamos de liberales (pocos hoy en día, parece peor que ser un criminal) sin saber de Hayek – ”Lo esencial [de la libertad intelectual] pare que cumpla su función como principio motor del progreso intelectual no es que todos puedan ser capaces de pensar o escribir cualquier cosa, sino que cualquier causa o idea pueda ser defendida por alguien”– de Ortega –“… Menos todavía admitirá [el hombre-masa] la idea de que todas esas facilidades [técnicas y sociales] siguen apoyándose en ciertas difíciles virtudes de los hombres (esfuerzos geniales de individuos excelentes), el menor fallo de los cuáles volatilizaría rápidamente la magnífica construcción.”–, de comunistas sin saber de Trostky –“En un país donde el único empleador es el Estado, oposición significa muerte por inanición lenta. El viejo adagio: el que no trabaja no come, ha sido reemplazado por uno nuevo: el que no obedece no come”– , o de socialistas sin saber de Marx - “Para nosotros no se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase; sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva” – o Engels – “Y cuando se me habla de la autoridad y de la centralización como de dos cosas condenables en todas las circunstancias posibles, me parece que quienes hablan así o no saben lo que es una revolución, o son revolucionarios sólo de palabra” - ; solo siguiendo una etiqueta, como si fuésemos del madrid fc o del barcelona fc. Todo ello sin que nos planteemos una mínima información de lo que significa cada una de las opciones y por supuesto sin que se nos ocurra una nueva; sin hacer una lectura mínimamente crítica de la historia reciente y del entorno actual.

Sin embargo “del otro lado” si que parece que han asimilado profundamente a Goebbels – “una mentira mil veces repetida se convierte en verdad” – y yo añadiría que una verdad mil veces callada desaparece. Por cierto Goebbels fue ministro de algo llamado “educación popular” (y de propaganda) ¿os suena? Por ejemplo a “formación del espíritu nacional” o a “educación para la ciudadanía”. Y lo fue de un partido llamado “nazi” que es una contracción de Nationalsozialistiche – nacionalSOCIALISTA- que llegó al poder mediante unas elecciones libres y democráticas , lo que no puede justificar la barbarie posterior pero que si nos sirve para concluir que no todo lo salido de unas urnas debe o tiene que ser bueno ni que todo lo que hace alguien legítimamente elegido tiene necesariamente que ser legítimo; unas elecciones no son una carta blanca, es un compromiso, un contrato por el cual el que resulta elegido se compromete a ser el primero que cumple con la ley. Esta es una de las contradicciones a las que nos lleva “usar” palabras sin ideología y términos a los que se les ha cambiado el significado por una simplificación que conduce a error: democracia-urnas-parlamento-legítimo.

Otra más, si un presidente de gobierno con un parlamento mayoritariamente de su partido, ganado legítimamente en las urnas decide promulgar leyes que van en contra de las propias normas por las que debiera regirse (Constitución), ¿Es legítimo por el hecho de haber sido legítimamente elegido y constituido?, evidentemente no (o yo lo creo así). El mecanismo de control en casos como éste debiera ser la división real de los poderes, pero cómo saberlo, como darnos cuenta si no conocemos la ilustración, Rosseau, Montesquieu (Alfonso Guerra, vicepresidente de España entre 1982 y 1991, dijo “Montesquieu ha muerto” y ¡se quedó tan ancho!... y ¡le siguieron votando!), Locke y en su origen Aristóteles y su “política” cómo saberlo si no nos informamos de como funciona el ordenamiento de los poderes aquí; “la justicia” debería actuar, pero ¿y si, como en nuestro caso, los que la administran dependen, también, de los que pretenden el fraude? Entonces la realidad es que no hay democracia sino un simulacro o la sombra de ella y, sin embargo, estando tan claro, nos ufanamos de vivir en un estado “democrático” y todos somos “demócratas” sin saber lo que eso quiere decir por parte de los que no se toman el interés de saberlo y con ánimo de cambiar el significado por la otra parte. Mientras no nos informemos y nos demos cuenta, seguirán con el engaño, usando las palabras pero disimulando el concepto real.

6 comentarios:

  1. Es nuestra responsabilidad estar bien informados. De acuerdo. Pero .... no todo el mundo ha leido Aristóteles, Locke, Marx ... y no todo el mundo tiene la capacidad para poder hacerlo. Los medios de comunicación tienen la responsabilidad de informar, a todos los ciudadanos, independientemente de su nivel cultural, pero en vez de eso se dedican a "desinformar" haciéndonos llegar opiniones en vez de informaciones o hechos objetivos. ¿Habeis intentado alguna vez localizar el programa electoral de algún partido político para poder informaros correctamente antes de ir a las urnas? Pues, yo si, y lo que encontré fue un simple "folleto electoral" con muchas frases y palabras bonitas que pretendían vender algo que no se dignaban a explicar ni siquiera por encima. ¿Habeis probado a leer la misma noticia publicada en diferentes medios de comunicación? ¿o escuchar la información del mismo suceso en diferentes cadenas de TV? Ninguno de ellos ofrece una versión fiel de la realidad. ¿Cuantos programas del corazón, shows tipo gran hermano o "basura" similar se emiten? Y sin embargo .... ¿cuantos debates, documentales o informativos? ¿Cuanto tiempo dedican los telediarios a la sección deportes (casi todo futbol, por cierto)y cuanto al resto de sucesos? Es un círculo vicioso, el público demanda este tipo de "espectáculos" en vez de demandar información y los medios de comunicación se venden al mejor postor en el sensacionalismo y la guerra de audiencias olvidando su pricipal obligación para con su público.

    Educación para la ciudadanía, eso me toca la fibra sensible. Aún no he conseguido encontrar la "información" suficiente sobre esta asignatura como para poder opinar al respecto, de momento solo he encontrado "opiniones" y sobre ellas no quiero basar la mía porque no sería correcto. Tendré que esperar a que mi hijo traiga el libro a casa el año que le toque comenzar con esa asignatura para poder realmente opinar, y para entonces ..... ya será demasiado tarde!

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  2. Cris, gracias por tu comentario. A ver si avivamos un poco la polémica que es de donde se sacan conclusiones.

    Efectivamente no todo el mundo ha leído a determinados autores, filósofos o políticos, pero... ¿estás segura de que, al menos la gran mayoría en un país que se supone con cierto desarrollo económico y cultural, no sería capaz de hacerlo? No creo, además, que sea necesario ser un gran experto o pensador, para tener un mínimo nivel crítico posiblemente serviría con un mínimo de sentido común y esto depende de un mínimo nivel educativo. Por eso da tanto miedo o al menos prevención, y hay que estar muy atento, temas como educación para la ciudadanía o cualquier otra reforma que afecte a algo tan básico como la educación y más si afecta a los ciclos iniciales. Por cierto, supongo que la editorial y el libro de texto de esta asignatura ya estarán elegidos con lo que posiblemente se pueda ya consultar. De todas formas no considero que en el momento en que lo tengas en tu mano aunque sea el mismo día que empiece el curso sea ya tarde para que, si no lo consideras adecuado para tu hijo, puedas hacer lo que creas necesario. Si el primer día de curso tú ves que en el libro de física niegan las leyes de la termodinámica... pues igual.

    Los programas electorales... claro que lo he intentado (y menudo “muerto” que son), en casi todas las elecciones. Actualmente es mucho más sencillo, todos los partidos los tienen colgados en sus respectivas “web's” y, si alguno no lo tiene, la decisión es fácil, si me oculta lo que quiere hacer o lo que piensa es que no merece mi confianza. Otra cosa es que aún teniendo el programa seamos capaces de descifrar algo que está escrito en “politiqués” y no en castellano, hay que leer entre líneas y tener algunos conceptos claros y ahí es donde entra la necesidad de la que hablo, de saber, de conocer lo que significan determinadas cosas y conceptos, al menos a grandes trazos y de estar informado de si lo que han hecho en el pasado coincide con lo que dicen que van a hacer en el futuro.

    No estoy en absoluto de acuerdo contigo en gran parte de lo que dices y, además, por una cuestión de base, de concepto y, para mí, fundamental. La responsabilidad es individual, personal e intransferible, es fácil echar la culpa a otros y todavía más si ese 'otro' es un colectivo impersonal. No es cierto, en mi opinión, que los medios de comunicación tengan la responsabilidad de informarnos con independencia sino que al contrario debemos ser nosotros los que les obliguemos a ello. De otra forma sería considerarnos a nosotros mismos como a menores de edad intelectuales; esa idea forma parte del problema.
    Un “medio de comunicación” no deja de ser una empresa privada (y no soy nada partidario de los medios de comunicación públicos o estatales, al menos como son y funcionan en España) y su responsabilidad y fin es ganar dinero para sus accionistas y asegurar la supervivencia de la empresa, se plegará a las influencias políticas y empresariales necesarias para conseguirlo y dependerá (o debería depender) de saber satisfacer la demanda de sus consumidores. Debemos ser nosotros, como consumidores responsables, los que con nuestras decisiones hagamos coincidir sus intereses con los nuestros, me explico, si ese medio miente, manipula o desvía la atención (por ejemplo con programas basura como apuntas) y yo dejo de consumirlo (verlo, oírlo o pagarlo), como empresa solo tendrá dos opciones, desaparecer o adaptarse a mis gustos y necesidades. No seamos hipócritas, si nos dan lo que pedimos no podemos echar a nadie una culpa que es nuestra.

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  3. Llevándome la contraria??? Claro! No podía ser de otro modo. A ver si se anima alguien y participa. Vamos allá.

    Claro que la responsabilidad es personal, pero existe una responsabilidad de ciertos colectivos que parecen haber olvidado por completo.

    Código Deóntológico Europeo de la Profesión Periodística (Estrasburgo 1993):
    1. Además de los derechos y deberes jurídicos que están recogidos en las normas
    jurídicas pertinentes, los medios de comunicación asumen en relación con los
    ciudadanos y la sociedad, una responsabilidad ética que es necesario recordar en
    los momentos actuales, en los que la información y la comunicación revisten una
    gran importancia para el desarrollo de la personalidad de los ciudadanos así como
    para la evolución de la sociedad y la vida democrática.
    2. El ejercicio del periodismo comprende derechos y deberes, libertad y
    responsabilidad.
    3. El principio básico de toda consideración ética del periodismo debe partir de la
    clara diferenciación, evitando toda confusión, entre noticias y opiniones. Las
    noticias son informaciones de hechos y datos, y las opiniones expresan
    pensamientos, ideas, creencias o juicios de valor por parte de los medios de
    comunicación, editores o periodistas.
    4. La emisión de noticias debe realizarse con veracidad, a través de las actividades
    verificadoras y comprobadoras oportunas y con imparcialidad en la exposición,
    descripción y narración de los mismos. Los rumores no deben confundirse con las
    noticias. Los titulares y enunciados de las noticias deben subrayar lo más fielmente
    posible el contenido de los hechos y datos.
    5. La expresión de opiniones puede versar sobre reflexiones en relación con ideas
    generales o referirse a comentarios sobre noticias relacionadas con acontecimientos
    concretos. Si bien es cierto que en la expresión de opiniones por ser subjetivas, no
    debe ni es posible exigirse la veracidad, sin embargo se debe exigir que la emisión
    de opiniones se realice desde planteamientos honestos y éticos.
    6. La opinión referente a comentarios sobre acontecimientos o acciones de
    personas o instituciones, no debe intentar negar u ocultar la realidad de los hechos
    o de los datos.
    .......
    (Aqui lo tienes entero si te interesa: http://www.xornalistas.com/imxd/noticias/doc/1229538997codigoeuropeo.pdf )

    Besos.

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  4. Cris, gracias por tu opinión.

    Ciertamente hay un montón de códigos éticos, deontológicos, de estilo, de conducta y hasta estéticos que son maravillosos, profundos, bien escritos y mejor intencionados. Pero no seamos cándidos, no vivimos en la casa de la gominola, calle de la piruleta del país de los caramelos. Estamos hablando de la realidad y cuando se enfrentan estos códigos a las lentejas...; por eso insisto en que es mejor que con el ejercicio de nuestras opciones hagamos que coincidan los códigos deontológicos con las lentejas, así a los que están en esos colectivos, no olvidemos que son personas, se lo ponemos más fácil y nosotros nos aseguramos de la calidad de la información. ¿Si o no?

    Espero que Gema nos lea y nos pueda dar su opinión sobre este tema.

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  5. Déjame que todavía unos días para ordenar mi cabeza y todo lo demás ... no he podido leer con detalle el artículo ni los comentarios. Tan sólo adelantar que los periodistas - salvo freelance y ahora con la posibilidad de Internet y la creación de blogs - se acogen a lo que marca el grupo editorial. Lo de la libertad de expresión se queda en la teoría y, sabiendo lo que sé de los departamentos de comunicación empresariales y su influencia, te diría que hasta ellos marcan la pauta de lo que es noticia y de lo que no. Un buen amigo me decía hace poco que es increíble que en las ruedas de prensa - salvo las políticas - casi ningún periodista pregunta, dar por buena la información preparada por las compañías, es decir, no contrastan los datos. Con esto ya sabes por qué siempre se habla de lo mismo y con los mismos términos.

    Me cuesta reconocerlo pero es cierto. Yo misma he 'argumentado' informes que han dado por buenos los medios. Con cuatro datos 'oficiales' y un poco de ingenio fabricas información. Si no tienes conciencia, aguantas el tipo ... si la tienes e indicas que lo correcto no se hace así ... te vas a casa.

    BSS

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  6. Gracias Gema, esperaba con ganas tu comentario porque tienes información "privilegiada" al ser una profesional del tema.
    Lamentablemente me confirmas lo que tampoco hace falta ser un lince para saber, las lentejas son las lentejas... enfrentarse al poder (sea del color que sea) cuesta, es complicado y lo normal es que salgas perdiendo porque todo el mundo alrededor se esconde cuando llega la hora de la verdad.
    Por eso digo que si el resto no nos escondemos, con nuestra elección libre y con criterio podemos "obligar" a que la información sea más fiable y menos parcial, al menos hasta cierto punto.

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