lunes, 11 de mayo de 2009

Elixir de Amor

En esta ocasión vamos con una de MÚSICA (si, con mayúsculas).
Creo que desde siempre he tenido en mi musicoteca (disco-teca ya ha quedado anticuado) alguna pieza escogida de música clásica, sin ser ningún experto he intentado buscar y escoger determinadas piezas que ahora considero imprescindibles como una de mis favoritas, el adagio canon en Do de Pachelbel (1698).
Mi interés por la opera es bastante más reciente y se inició a raíz de oír en directo fragmentos de algunas operas famosas, sucedió de forma bastante casual aunque fruto de mi natural curiosidad, en un restaurante en el que durante la cena los camareros, que son estudiantes de "bel canto", amenizan la noche con interpretaciones de dichos fragmentos acompañados tan solo de un piano (bueno y del pianista) además de otros del llamado "genero chico", la zarzuela, que al contrario que la opera, he certificado que no me gusta.
A consecuencia de este hecho comencé a buscar. Como en casi cualquier otro género es complicado entrar a discernir lo malo, regular, bueno y mejor sin que nadie te ayude o al menos te oriente y como no conozco a ningún experto en opera decidí ir a lo seguro y empezar por lo que podríamos llamar "clásicos famosos". Creo que la primera que escuché completa fue "El barbero de Sevilla" (Il barbiere di Siviglia) de Rossini que tiene algunos pasajes muy buenos. Hace ya un tiempo, aproximadamente un año, que descubrí esta maravillosa "pieza" que me enamoró desde la primera vez que la oí, me emocionó tanto que rápidamente me puse a buscar información.
Se trata de el aria para tenor "Una furtiva lagrima" que pertenece a la opera L'elisir d'amore" de Gaetano Donizetti y libreto de Felice Romani y, después de oír varias interpretaciones es esta de Pavarotti, para mi sin duda, la mejor. Leyendo por ahí dicen que en pureza la de Enrico Caruso la supera, la he oído y, sin dudar de que sea muy buena, tiene un inconveniente que la lastra irremediablemente y es que la grabación es de 1901 (o 1911 dependiendo de la fuente). Supongo que en esa fecha, los discos serían de grafito, ni siquiera de vinilo, lo que unido de unos sistemas de grabación acorde con la época hacen que la calidad del sonido sea entre penosa y lamentable. Si alguno tiene curiosidad por oírla es fácilmente localizable en internet y si no me la pedís y estaré encantado de proporcionárosla.
Esta versión que os propongo esta interpretada, como os decía, por Lucciano Pavarotti en el Albert Royal Hall en 1982 aunque la que escucho habitualmente es la recogida en el álbum recopilatorio "Tutto Pavarotti" y cada vez que la oigo me emociona tanto como la primera vez.
Os dejo la letra con traducción incluida porque merece la pena.
Por cierto, la segunda estrofa es, creo, una de las mejores definiciones de amor, más concretamente de estar enamorado que he leído.

Que lo disfrutéis.

Libreto original

Una furtiva lagrima
negli occhi suoi spuntò:
Quelle festose giovani
invidiar sembrò.
Che più cercando io vò?
Che più cercando io vò?
M'ama! Sì, m'ama, lo vedo. Lo vedo.

Un solo istante i palpiti
del suo bel cor sentir!
I miei sospir, confondere
per poco a' suoi sospir!
I palpiti, i palpiti sentir,
confondere i miei coi suoi sospir...

Cielo! Si può morir!
Di più non chiedo, non chiedo.
Ah, cielo! Si può, Si può morir
Di più non chiedo, non chiedo.
Si può morir, Si può morir d'amor.


Traducción en Español

Una furtiva lágrima
en sus ojos despuntó,
a aquellas alegres jóvenes
envidiar pareció.
¿Qué más voy buscando?
¿Qué más voy buscando?
Me ama, sí, me ama, lo veo, lo veo.

¡Un solo instante los latidos
de su hermoso corazón sentir!
Mis suspiros confundir
por poco con sus suspiros.
Los latidos, los latidos sentir,
¡confundir los míos con sus suspiros!

¡Cielos, se puede morir…!
No pido más, no pido.
¡Ah! ¡Cielos, se puede, se puede morir…!
No pido más, no pido.
Se puede morir…
¡Se puede morir de amor!




¿Que opináis?

viernes, 8 de mayo de 2009

La sublimación de lo banal.

El otro día oí una cosa curiosa. Estaba en el coche, por la mañana en el atasco de costumbre para ir al trabajo, iba oyendo la radio y en una de las “pausas publicitarias” escuché un anuncio que debe ser de la Comunidad o del ayuntamiento de Madrid, promocionando la candidatura madrileña a los juegos olímpicos de 2016, en él una mujer que por la voz se presume de edad avanzada dice con mucho sentimiento que quiere “vivir unos años más para ver una olimpiada en Madrid”. ¡¡¿¿??!!

¿No es un poco – un mucho – exagerado? ¿Realmente para alguien puede ser el motivo único de seguir viviendo el que Madrid tenga una olimpiada?

En contra de la opinión mayoritaria, nunca he estado de acuerdo con la candidatura de Madrid para los JJ.OO por varias razones, la primera por todos los inconvenientes que crea, por lo cansino del bombardeo diario de la publicidad del evento y porque como todo el mundo sabe soy completamente alérgico a masas y multitudes

En el aspecto económico, lo tengo claro, me parece un completo dislate el enorme gasto que conlleva la organización de un evento como este que, por supuesto, pagaremos entre todos y del que no está nada clara la rentabilidad y, sin querer ser demagogo, no parece el momento ideal para inversiones poco productivas. Es algo similar a las fiestas populares de pueblos, barrios y ciudades, soy de la opinión de que deberían ser, al menos en su mayor parte, financiadas por empresas privadas ya que nos darían la posibilidad de elegir: el que quiera fiesta, que vaya y la pague y al que no le apetezca o no le guste pues que no vaya y dedique su dinero a lo que realmente le apetezca.

Siendo todo esto importante, no es el aspecto que quiero destacar, lo que me ha llamado la atención es el intentar hacer una cuestión de vida o muerte la elección de Madrid como sede de un evento deportivo por muy importante, mediático, multitudinario y colorido que éste sea. Incluso en el caso de argumentar que es más que eso porque promociona valores elevados, como el esfuerzo, el compañerismo, etc... , cosa que por otra parte daría para otra discusión, estos valores no dejan de promocionarse si la magna cita se celebra en otro sitio.

Quizás calificar de banal unos juegos olímpicos pueda parecer exagerado pero las calificaciones cuantitativas se hacen por comparación, alto/bajo, gordo/delgado, feo/guapo, son cuantificados en relación a algo que sirve como referencia. En mi modesta opinión si hiciésemos una hipotética lista ordenada por importancia creo que unos JJ.OO. estarían más cerca de lo banal que de lo esencial.

No puedo por menos que sentir inquietud por otro aspecto más de fondo, si se busca desde las instituciones una reacción y movilización popular para temas como este con una importancia tendiendo a cero, ¿no correremos el peligro de “que viene el lobo”?. Me explico, si nos movilizamos y luchamos por temas convertidos artificialmente por instancias interesadas en esenciales, cuando haga falta esa movilización y lucha para algo realmente esencial, ¿como hallaremos una motivación? ¿no estaremos hartos de movilizaciones? ¿sabremos distinguirlo? ¿no corremos el riesgo de perder la referencia que nos permite calibrar la importancia de las cosas?.

En definitiva, no es que el ocio y el deporte como otras muchas cosas no sean importantes y necesarias en la vida pero no creo que se puedan convertir el motivo único por el que una anciana desee seguir viviendo.

¿Que opináis?

viernes, 1 de mayo de 2009

Estética y arquitectura verbal

Hace unos días, navegando entre mis blogs y webs habituales encontré esto (en Heterodoxias.net), me llamó la atención, al margen de significados, por la forma de construir las frases jugando con la negación y los tiempos verbales creando una estética cuando menos curiosa y llamativa:

"Bajo aquel paraguas gris se guarecía Uno mucho. Uno era un don nadie. Jamás nació en Oviedo ni fue sietemesino. No tuvo hermana alguna ni cuñado ninguno. Don nadie era un don nadie cansado de figurar en ningún sitio. Dejó de contraer matrimonio en numerosas ocasiones. Solía argumentar: contigo no. Uno era un cero a la izquierda. Ni estudió en los escolapios ni fue después seminarista. Uno no podía fingir que existiría un poco, apenas. No tuvo amigos, cuatro, ni amante alguna, tres. Su gente prefería no mirarle por el lógico vértigo a la nada. Motivo de no poca incomprensión, en modo alguno escribió varios tratados. Tampoco fue ordenado sacerdote. Tampoco fue ordenado en sus papeles. También estuvo preso en celdas extranjeras. No anduvo disputándole a la suerte finiquitos. Despojado de todo no murió en un asilo gozando del ocaso. Don nadie nunca supo en el último momento lo que le deparó el pasado, ni tuvo entre sus manos el álbum familiar de su vecino; las cálidas mañanas de La Habana, fíjate qué rubia era, se casó con el vestido fruncidito, no de blanco, ¿dónde habrá ido a parar ese bigote?"

Hay dos frases que me resultan más atrayentes que las demás, están bien integradas y casi “disimuladas” en la estética general:

“Su gente prefería no mirarle por el lógico vértigo a la nada”. Cruel y acerada.

“No anduvo disputándole a la suerte finiquitos”. Abandonada, displicente y determinante.


¿Que os parece?