Salvo que me equivoque, algo nada raro por otra parte, da la impresión de ser totalmente determinista: todo, cualquier cosa relacionada con el ser humano ya sea referente a cualquier función física, fisiológica o mental, tiene su explicación o causa primera, en procesos químicos o físicos, ya sea a nivel molecular, atómico o subatómico o, al menos, deja la puerta abierta a esta explicación ya que, por el momento, es imposible de demostrar.
En algunos casos estas explicaciones o causas son evidentes y fáciles de ver, evidentemente somos materia y estamos sujetos a las leyes de la misma, sean cuales sean; da lo mismo Newtonianas que de mecánica cuántica, el caso es que estamos sometidos al mismo conjunto de normas que rigen nuestro entorno. Somos, además, un sistema biológico complejo con múltiples funciones descritas paso por paso por la ciencia, ingerimos alimentos que pasan por procesos químicos convirtiéndose en energía que este “sistema” usa para continuar vivo. Posiblemente, no soy un experto, quedarán procesos, casos concretos, que no estén completamente descritos, por falta de datos o de estudios pero la generalidad es que son procesos determinados y responden a leyes concretas y que antes o después quedarán claros. Tendría poco mérito y llevaría a poca discusión y polémica tratar solo estos casos al menos en el campo de las ideas ya que quedaría exclusivamente como una discusión meramente técnica, como descubrir la ecuación precisa o la forma matemática de resolverla.
Me parece meritorio y loable intentar tratar precisamente la parte de la naturaleza humana en la que esta explicación no es ni mucho menos evidente. Intentar dar una respuesta física, material, matemática, ordenada y, en definitiva previsible y predeterminada a los procesos mentales que llevan al hombre a la conciencia de si mismo y a los sentimientos, tiene mérito y precisa el esfuerzo de deshacerse de cierta mística heredada de la tradición religiosa, cultural o de mitos que anidan en nuestro subconsciente.
Posiblemente si nos ponemos a pensarlo es algo similar a lo que ha pasado en los últimos siglos con otros procesos relacionados con el cuerpo humano como la circulación sanguínea o con la función precisa de cada órgano del cuerpo; también con fenómenos naturales como el movimiento de los planetas y galaxias o la evolución de las especies. En todos estos casos nos hemos tenido que ir desprendiendo de esquemas religiosos o supranaturales, del “Deus ex machina”, es decir, renunciamos a la intervención divina como explicación de procesos “mundanos” para así buscar el motivo o causa física del efecto que vemos, encontrando y demostrando el origen de dicha causa y la mecánica por la que llega al efecto.
En el caso que nos ocupa, ¿será igual que en los ejemplos anteriores?¿podemos razonablemente pensar que, siguiendo la misma lógica, pasará lo mismo con los procesos abstractos (al menos hasta ahora) que dan lugar al pensamiento?¿son las dos últimas fronteras de la ciencia la mente humana y el origen del universo?¿será real la tan ansiada “ley única” de la que hablan todos los científicos desde Einstein como explicación final de todo?¿nos damos cuenta de las implicaciones que tendría?
Si esto fuese así, podríamos dar por muerto y enterrado el libre albedrío, no existiría, sería un simple autoengaño, un espejismo de nuestra mente. Si esto quedara demostrado la disyuntiva que ha dividido a los filósofos desde hace siglos, de si el libre albedrío, la libertad del hombre para elegir, es real ¿dejaría de ser una cuestión filosófica para pasar a ser simplemente de ingeniería?; si dispusiésemos de toda la información previa y de suficiente potencia de cálculo ¿se podría hacer una simulación de una persona?, es decir, teniendo en cuenta todas las variables ¿podríamos saber que contestaría una persona a una pregunta o que reacción tendría a una situación? En ese caso si tuviésemos todas las variables de las interacciones posibles entre todas las personas... ¿podría estar escrita nuestra vida de principio a fin?. Podría ser similar a la situación con la predicción del tiempo, la relativamente baja fiabilidad de estas predicciones no se deben a que no se conozca la dinámica de fluidos (masas de aire caliente y frío, circulación de las corrientes marinas, etc...) sino a que las ecuaciones son tan complicadas y con tantas variables adicionales que no existe procesador con suficiente potencia de cálculo como para solucionarlas con un resultado único, con lo que debemos conformarnos con aproximaciones estadísticamente probables; pero la metodología está ahí y funciona, solo es necesaria más potencia de cálculo.
Llevando la elucubración hasta el límite, supongamos que aquello que nos da conciencia de nosotros mismos, que nos hace ser individuos únicos, el cerebro, tiene un funcionamiento previsible y sujeto a leyes y ecuaciones estrictas y “calculables”, supongamos también que alguien es capaz de diseñar un ordenador que tuviese suficiente potencia como para poder “escribir” ese hipotético libro con la vida futura de cada una de las personas del mundo y supongamos, al fin, alguien con el dinero suficiente para construir dicho ordenador. ¿Os imagináis el poder de esa persona o personas?, además podrían manipular a placer las vidas de los demás puesto que podrían calcular los efectos de los cambios en una variable en el resto del mundo... a alguien así, en cualquier época se le llamaría dios o, al menos, semidiós.
Lo que está claro, al menos para mí, es que no solo es lícito sino recomendable el seguir haciéndose estas preguntas y el intentar responderlas, porque la curiosidad sobre nosotros mismos y sobre lo que nos rodea está en nuestra naturaleza.