sábado, 19 de diciembre de 2009

Determinismo

¿Somos algo más que átomos, moléculas y procesos químicos?.

Llevo algún tiempo escuchando y leyendo de forma esporádica artículos y comentarios de Eduardo Punset (el director del programa redes), incluso de vez en cuando le echo un vistazo a su blog, aunque debo reconocer que no he leído ninguno de sus libros.

Salvo que me equivoque, algo nada raro por otra parte, da la impresión de ser totalmente determinista: todo, cualquier cosa relacionada con el ser humano ya sea referente a cualquier función física, fisiológica o mental, tiene su explicación o causa primera, en procesos químicos o físicos, ya sea a nivel molecular, atómico o subatómico o, al menos, deja la puerta abierta a esta explicación ya que, por el momento, es imposible de demostrar.

En algunos casos estas explicaciones o causas son evidentes y fáciles de ver, evidentemente somos materia y estamos sujetos a las leyes de la misma, sean cuales sean; da lo mismo Newtonianas que de mecánica cuántica, el caso es que estamos sometidos al mismo conjunto de normas que rigen nuestro entorno. Somos, además, un sistema biológico complejo con múltiples funciones descritas paso por paso por la ciencia, ingerimos alimentos que pasan por procesos químicos convirtiéndose en energía que este “sistema” usa para continuar vivo. Posiblemente, no soy un experto, quedarán procesos, casos concretos, que no estén completamente descritos, por falta de datos o de estudios pero la generalidad es que son procesos determinados y responden a leyes concretas y que antes o después quedarán claros. Tendría poco mérito y llevaría a poca discusión y polémica tratar solo estos casos al menos en el campo de las ideas ya que quedaría exclusivamente como una discusión meramente técnica, como descubrir la ecuación precisa o la forma matemática de resolverla.

Me parece meritorio y loable intentar tratar precisamente la parte de la naturaleza humana en la que esta explicación no es ni mucho menos evidente. Intentar dar una respuesta física, material, matemática, ordenada y, en definitiva previsible y predeterminada a los procesos mentales que llevan al hombre a la conciencia de si mismo y a los sentimientos, tiene mérito y precisa el esfuerzo de deshacerse de cierta mística heredada de la tradición religiosa, cultural o de mitos que anidan en nuestro subconsciente.

Posiblemente si nos ponemos a pensarlo es algo similar a lo que ha pasado en los últimos siglos con otros procesos relacionados con el cuerpo humano como la circulación sanguínea o con la función precisa de cada órgano del cuerpo; también con fenómenos naturales como el movimiento de los planetas y galaxias o la evolución de las especies. En todos estos casos nos hemos tenido que ir desprendiendo de esquemas religiosos o supranaturales, del “Deus ex machina”, es decir, renunciamos a la intervención divina como explicación de procesos “mundanos” para así buscar el motivo o causa física del efecto que vemos, encontrando y demostrando el origen de dicha causa y la mecánica por la que llega al efecto.

En el caso que nos ocupa, ¿será igual que en los ejemplos anteriores?¿podemos razonablemente pensar que, siguiendo la misma lógica, pasará lo mismo con los procesos abstractos (al menos hasta ahora) que dan lugar al pensamiento?¿son las dos últimas fronteras de la ciencia la mente humana y el origen del universo?¿será real la tan ansiada “ley única” de la que hablan todos los científicos desde Einstein como explicación final de todo?¿nos damos cuenta de las implicaciones que tendría?

Si esto fuese así, podríamos dar por muerto y enterrado el libre albedrío, no existiría, sería un simple autoengaño, un espejismo de nuestra mente. Si esto quedara demostrado la disyuntiva que ha dividido a los filósofos desde hace siglos, de si el libre albedrío, la libertad del hombre para elegir, es real ¿dejaría de ser una cuestión filosófica para pasar a ser simplemente de ingeniería?; si dispusiésemos de toda la información previa y de suficiente potencia de cálculo ¿se podría hacer una simulación de una persona?, es decir, teniendo en cuenta todas las variables ¿podríamos saber que contestaría una persona a una pregunta o que reacción tendría a una situación? En ese caso si tuviésemos todas las variables de las interacciones posibles entre todas las personas... ¿podría estar escrita nuestra vida de principio a fin?. Podría ser similar a la situación con la predicción del tiempo, la relativamente baja fiabilidad de estas predicciones no se deben a que no se conozca la dinámica de fluidos (masas de aire caliente y frío, circulación de las corrientes marinas, etc...) sino a que las ecuaciones son tan complicadas y con tantas variables adicionales que no existe procesador con suficiente potencia de cálculo como para solucionarlas con un resultado único, con lo que debemos conformarnos con aproximaciones estadísticamente probables; pero la metodología está ahí y funciona, solo es necesaria más potencia de cálculo.

Llevando la elucubración hasta el límite, supongamos que aquello que nos da conciencia de nosotros mismos, que nos hace ser individuos únicos, el cerebro, tiene un funcionamiento previsible y sujeto a leyes y ecuaciones estrictas y “calculables”, supongamos también que alguien es capaz de diseñar un ordenador que tuviese suficiente potencia como para poder “escribir” ese hipotético libro con la vida futura de cada una de las personas del mundo y supongamos, al fin, alguien con el dinero suficiente para construir dicho ordenador. ¿Os imagináis el poder de esa persona o personas?, además podrían manipular a placer las vidas de los demás puesto que podrían calcular los efectos de los cambios en una variable en el resto del mundo... a alguien así, en cualquier época se le llamaría dios o, al menos, semidiós.

Lo que está claro, al menos para mí, es que no solo es lícito sino recomendable el seguir haciéndose estas preguntas y el intentar responderlas, porque la curiosidad sobre nosotros mismos y sobre lo que nos rodea está en nuestra naturaleza.

lunes, 7 de septiembre de 2009

In memoriam

Y pues vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.

No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio
porque todo ha de pasar
por tal manera.

Jorge Manrique.
Coplas a la muerte de su padre.

sábado, 29 de agosto de 2009

La obligación de estar informados

Es nuestra responsabilidad estar bien informados. Se nos llena la boca de grandes palabras, “libertad”, “democracia”, “justicia”, pero a menudo se nos olvida que ningún gran derecho ha sido nunca en la historia concedido graciosamente sino ganado y siempre después de haber luchado, sufrido y, en muchas ocasiones, derramado sangre por ello. No nos damos cuenta, además, de que es nuestra responsabilidad, que no basta con haberlos ganado una vez (¡qué fácil! ¡alguien lo hizo por nosotros!) sino que es necesario, imprescindible, seguir ganándolos cada día. En caso contrario y parafraseando a Cayo Salustio Crispo, no estaremos buscando ser libres sino tener buenos amos.
Es nuestro deber buscar la verdad, extraer para ello la información necesaria y, sobre todo, tener criterio. Saber y conocer deja de ser un capricho o un derecho y pasa a ser una necesidad y una obligación si no queremos ser como se nos dibuja o retrata en el anuncio en el que se promocionaba el voto afirmativo a la constitución europea (ese engendro en 2005 creo recordar) en la que el dúo de ¿cantantes? “Los del Río” (os juro que he tenido que buscar el nombre en google porque lo había olvidado) decían con ese inconfundible gracejo andaluz “ si los que saben dicen que hay que votar que si... pues tendrán razón”. No recuerdo la literalidad de la frase pero esa es la idea, dejemos que los que saben decidan por nosotros, no tenemos necesidad de comprenderlo ni de que nos lo expliquen en detalle aunque sea a nosotros a los que afecta. Por cierto que a pesar de todo ¡¡ salió el si !!.

Si no buscamos la información, si no contrastamos, ¿como podremos decidir?. Si queremos exigir un derecho que nos corresponde – Democracia – Demos-Pueblo – Kratos-Poder – deberemos asumir lo que ello supone, no podemos limitarnos a votar cada cuatro años en base a una corazonada, a un impulso, a la música del último anuncio electoral o a la imagen de un cartel; no podemos exigir las ventajas sin esforzarnos en los deberes, no podemos no darnos cuenta de que nos engañan (o de que lo intentan), no podemos no entender lo que nos dicen y no podemos no saber lo que significan las palabras. Tenemos el deber de saber qué votamos cuando votamos “liberalismo”, “comunismo”, “socialismo”, “conservadurismo” y no dejarnos engañar por términos vacíos o adjetivaciones torticeras. Tenemos el deber de darnos cuenta de que se usan estos términos en muchas ocasiones con el único objetivo de pescar votos en caladeros cautivos a modo de piscifactorías ya que se usan sin una ideología detrás sino como una máscara sin rostro, como un contenedor vacío que arrastra a la gente sin criterio por simple estética, es decir, venden la palabra sin concepto, de esta forma van perdiendo sentido y significado hasta que lo pierden completamente o, peor aún, hasta que cambian el significado, peor porque unos lo usarán con el inicial y otros con el nuevo con lo que se pierde la posibilidad del entendimiento.

Y pretenden que nos vistamos de liberales (pocos hoy en día, parece peor que ser un criminal) sin saber de Hayek – ”Lo esencial [de la libertad intelectual] pare que cumpla su función como principio motor del progreso intelectual no es que todos puedan ser capaces de pensar o escribir cualquier cosa, sino que cualquier causa o idea pueda ser defendida por alguien”– de Ortega –“… Menos todavía admitirá [el hombre-masa] la idea de que todas esas facilidades [técnicas y sociales] siguen apoyándose en ciertas difíciles virtudes de los hombres (esfuerzos geniales de individuos excelentes), el menor fallo de los cuáles volatilizaría rápidamente la magnífica construcción.”–, de comunistas sin saber de Trostky –“En un país donde el único empleador es el Estado, oposición significa muerte por inanición lenta. El viejo adagio: el que no trabaja no come, ha sido reemplazado por uno nuevo: el que no obedece no come”– , o de socialistas sin saber de Marx - “Para nosotros no se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase; sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva” – o Engels – “Y cuando se me habla de la autoridad y de la centralización como de dos cosas condenables en todas las circunstancias posibles, me parece que quienes hablan así o no saben lo que es una revolución, o son revolucionarios sólo de palabra” - ; solo siguiendo una etiqueta, como si fuésemos del madrid fc o del barcelona fc. Todo ello sin que nos planteemos una mínima información de lo que significa cada una de las opciones y por supuesto sin que se nos ocurra una nueva; sin hacer una lectura mínimamente crítica de la historia reciente y del entorno actual.

Sin embargo “del otro lado” si que parece que han asimilado profundamente a Goebbels – “una mentira mil veces repetida se convierte en verdad” – y yo añadiría que una verdad mil veces callada desaparece. Por cierto Goebbels fue ministro de algo llamado “educación popular” (y de propaganda) ¿os suena? Por ejemplo a “formación del espíritu nacional” o a “educación para la ciudadanía”. Y lo fue de un partido llamado “nazi” que es una contracción de Nationalsozialistiche – nacionalSOCIALISTA- que llegó al poder mediante unas elecciones libres y democráticas , lo que no puede justificar la barbarie posterior pero que si nos sirve para concluir que no todo lo salido de unas urnas debe o tiene que ser bueno ni que todo lo que hace alguien legítimamente elegido tiene necesariamente que ser legítimo; unas elecciones no son una carta blanca, es un compromiso, un contrato por el cual el que resulta elegido se compromete a ser el primero que cumple con la ley. Esta es una de las contradicciones a las que nos lleva “usar” palabras sin ideología y términos a los que se les ha cambiado el significado por una simplificación que conduce a error: democracia-urnas-parlamento-legítimo.

Otra más, si un presidente de gobierno con un parlamento mayoritariamente de su partido, ganado legítimamente en las urnas decide promulgar leyes que van en contra de las propias normas por las que debiera regirse (Constitución), ¿Es legítimo por el hecho de haber sido legítimamente elegido y constituido?, evidentemente no (o yo lo creo así). El mecanismo de control en casos como éste debiera ser la división real de los poderes, pero cómo saberlo, como darnos cuenta si no conocemos la ilustración, Rosseau, Montesquieu (Alfonso Guerra, vicepresidente de España entre 1982 y 1991, dijo “Montesquieu ha muerto” y ¡se quedó tan ancho!... y ¡le siguieron votando!), Locke y en su origen Aristóteles y su “política” cómo saberlo si no nos informamos de como funciona el ordenamiento de los poderes aquí; “la justicia” debería actuar, pero ¿y si, como en nuestro caso, los que la administran dependen, también, de los que pretenden el fraude? Entonces la realidad es que no hay democracia sino un simulacro o la sombra de ella y, sin embargo, estando tan claro, nos ufanamos de vivir en un estado “democrático” y todos somos “demócratas” sin saber lo que eso quiere decir por parte de los que no se toman el interés de saberlo y con ánimo de cambiar el significado por la otra parte. Mientras no nos informemos y nos demos cuenta, seguirán con el engaño, usando las palabras pero disimulando el concepto real.

miércoles, 15 de julio de 2009

Nostalgia

Que bien sienta a veces recordar los viejos tiempos....




(Leño - Rosendo Mercado - "Se acabó" - 1979)

lunes, 13 de julio de 2009

Chiste geek

" ¿Quién es el general Failure y que hace leyendo mi disco C:? "

(Visto en microsiervos)

viernes, 3 de julio de 2009

El secreto del Oráculo

Como habréis observado, en la columna derecha del blog he puesto una lista con los últimos libros que he leído y me he propuesto hacer una pequeña reseña de cada uno y, en adelante, de los que vaya leyendo. No pretendo, ni mucho menos, dármelas de crítico literario así que simplemente intentaré dar mi humilde opinión de lector común y corriente, eso sí, mojándome al final y diciendo si ha merecido la pena leerlos y en que grado.

Empezaré por “El secreto del oráculo” de José Ángel Mañas, libro sobre Alejandro Magno del que guardo buen recuerdo aunque hace ya más de un año que terminé de leerlo. Creo que Alejandro debe ser uno de los personajes históricos sobre los que más se ha escrito, tanto libros históricos como novelas, es por tanto una historia más o menos conocida con lo que depara pocas sorpresas, recuerdo haber leído ya hace tiempo y de tener en mi escasa biblioteca la trilogía “Alexandros” de Valerio Massimo Manfredi, verdadero experto en la época antigua, compuesta por “El hijo del sueño”, “Las arenas de Amón” y “El confín del mundo”.
Que sea un tema tan abundantemente tratado, especialmente en los últimos tiempos, hace que para el autor sea un reto complicado la forma de afrontarlo y José Ángel Mañas, en mi opinión, supera este reto con nota con este libro ya que lo hace de una forma original. El relato comienza en la misma noche de la muerte de Alejandro en el palacio de Nabucodonosor II en Babilonia un mes antes de cumplir los 33 años, el hilo conductor de todo el relato es Nicias, personaje que después de varias vueltas de la vida se ve enrolado en el ejército de Alejandro, que ejerce de “cronista” y es el que inicia y termina el relato.
La parte histórica está bien tratada y escrita y, por lo que yo se sin ser un experto, con fiable exactitud aún con las lógicas licencias de un relato novelado. Los hechos narrados por ejemplo de las distintas batallas, Gránico, Issos, Gaugamela, etc. se hacen fáciles y amenos de leer.
Por otra parte, y esta es la originalidad de este libro, a Alejandro se le presentan en su lecho de muerte principalmente dos fantasmas (aunque hay alguno más), uno es su padre Filipo II de Macedonia y el otro es Hefestión su mejor amigo y, según parece, también su amante. En estas visitas, los espectros monologan sobre los hechos presentes y pasados y el autor aprovecha para reflexionar sobre Alejandro desde el punto de vista humano, como persona más que como personaje histórico y épico, tratando de ver quién era Alejando e intentando explicar las acciones y hechos en función de cómo era éste en lugar de al contrario.
El paso o la alternancia de ambas partes, la de los hechos relatados por Nicias en presente y la de la reflexión con las visitas de los fantasmas se hace sin generar confusión y sin que moleste en ningún momento. Yo, particularmente, me encontré en ocasiones esperando a que llegase el siguiente “fantasma”.
Es una novela con no demasiados diálogos y que exige atención para seguirlos ya que se “interrumpen” por las reflexiones y pensamientos de los personajes y por las descripciones del interior de los mismos.
Un apunte más, el título del libro se refiere a la predicción que hace el oráculo de Siwah sobre el futuro a Alejandro cuando éste va a consultarlo y al que profesa verdadera devoción, un secreto que no comparte con nadie, ni siquiera con Hefestión, y que le condiciona terriblemente. Esto es algo que siempre me ha llamado la atención, como siendo Macedonio (Griego por tanto) le concede tanta importancia a este oráculo en lugar de al de Delfos teniendo en cuenta, además que su padre Filipo III luchó en más de una sangrienta batalla antes del nacimiento de Alejandro por el control del mismo. Bien pensado, igual fue por eso ya que no se llevaba demasiado bien con él.
Un detalle importante para mi no ya de la novela sino de la cultura que representa (la Helenística) es la contraposición histórica y no vista hasta el momento de un ejercito macedonio de hombres libres que luchan por seguir siéndolo con la fuerza y empuje que esto les infunde, dirigidos por un hombre como ellos y que antepone esa libertad personal de los que le siguen a sus propios deseos, llegando incluso a desistir de sus sueños - llegar al fin del mundo siguiendo un deseo inculcado por Aristóteles que fue su educador en la juventud (que envidia) - cuando después de atravesar la India sus soldados deciden que prefieren volver a casa (“Aquí se detiene Alejandro, vencido por sus hombres” , enfrentados a un imperio Persa en la que un Rey, en este caso Darío III que por el hecho de serlo se convierte automáticamente en dios (proskynesis) con poder absoluto sobre todo aquello sobre lo que reina y con un ejército que lucha por su dios/rey y no por ellos mismos.

En resumen, el libro me ha gustado y no se hacen ni mucho menos largas las 600 páginas del mismo. Merece la pena leerlo, tanto por el contenido histórico, la vida de Alejandro es una historia épica de primera magnitud, digna de ser relatada y leída, como por la parte más reflexiva en la que descubrimos otro Alejandro y en la que nos podemos ver empujados a reflexionar sobre nosotros mismos y nuestras relaciones con los demás.

miércoles, 17 de junio de 2009

Palabras que cambian de significado (I)

¿Por qué la palabra "discutir" ha tomado un sentido negativo?. Si te describes, o te describen, como alguien que discute con frecuencia te miran mal o fruncen el ceño y lo normal es que te cataloguen de "conflictivo" o incluso de "alterador del orden". Supongo que será porque confunden discutir con pelear y, obviamente, no es lo mismo.

Recuerdo haber cogido el gusto a la discusión en el colegio; recuerdo, quizá con menos orientación de la que hubiese deseado por el interés que en mi despertaba, haber tenido horas restadas a la Literatura entregadas al debate de una idea propuesta con una semana de antelación. Después de los dos o tres primeros debates en los que bastante tuve con sacudirme parte de mi natural timidez, llegué a desarrollar mi propia estrategia: sobre el tema elegido preparaba dos posturas opuestas con argumentos y razonamientos para ambas con sus pros y contras y con las posibles objeciones. El día del debate, no solo me abstenía de "presentar" mi postura sino también de hablar en los primeros 10 o 15 minutos. Escuchaba y veía cuál era la postura dominante para inmediatamente posicionarme y defender la minoritaria o, incluso, la inexistente, siendo este último caso el más placentero y divertido. Con esto, seré sincero, buscaba más el protagonismo y la participación necesaria para conseguir una buena nota (cosa que conseguí) que cualquier otro fin, pero hizo que le cogiera gustillo al tema.

Más adelante he procurado no desperdiciar las no demasiado numerosas ocasiones de mantener una buena discusión, como quiera que la afición por discutir no es de las más comunes, durante tiempo he practicado el "de que se habla que me opongo" como ejercicio o entrenamiento, descubriendo entretanto, no solo el placer de convencer sino también el de ser convencido, de comprender un razonamiento ajeno o que te convenzan de que el propio es erróneo, reconocerlo, aceptarlo y hacerlo tuyo, lo que ha llevado poco a poco con el paso de los años y con el despunte de las canas a tener ideas propias sobre temas cada vez más serios llegando estas a cristalizar en algunos principios que creo sólidamente fijados por razones destiladas por contraste con otras. Por tanto es evidente que para mí la capacidad de discusión, es una cualidad muy apreciada en mis amigos (quizá es una de las razones por las que tengo pocos) porque me resulta imprescindible contrastar mis ideas y opiniones para depurarlas y afianzarlas; tras una buena discusión esa amistad sale reforzada porque aumenta mi respeto hacia la otra parte y también mi admiración.

La discusión no es sino un intercambio de ideas y opiniones, sería quizá pretencioso decir que este intercambio tiene como objetivo encontrar la verdad sobre algo, lo que es sin duda cierto es que por el camino te alimentas de las ideas y opiniones del otro, además y no menos importante, aprendes formas distintas de llegar a conclusiones, coincidan o no con las tuyas y esto hace que el medio (discusión) sea quizá objetivo tan importante como el mencionado fin.

Discutir es idear, argumentando y aportando razones que sustenten esas ideas y para ello es imprescindible creer que existe un mundo de razones y no "La Razón", es decir, que existen verdades inteligibles, y no actos de fe o dogmas, que son explicables y entendibles, idear, es apelar a esa instancia.

Desde mi punto de vista sería, además de lo dicho, imprescindible que el ámbito de las ideas y de la discusión de sus razonamientos se sometiese al más estricto método científico, me explico, un descubrimiento teórico científico no llega al nivel de teoría hasta que se somete al "acoso y derribo" del resto de la comunidad científica, mientras tanto es tan solo una hipótesis, de hecho aquél que la presenta es el más interesado en mostrar la parte más débil de la misma porque de lo que se trata es de demostrar algo cierto. Igualmente aquél que tiene una idea, debería ser el primer interesado en exponerla a la opinión de otros mostrando la parte menos consistente de sus razonamientos para de esta forma despreciarla si es equivocada o reforzarla si no lo es.

¿Entonces?¿porqué de esa visión negativa del término?. Si es por simple confusión de términos el problema es relativamente leve, se explica, se aclara y aquí paz y después gloria, aunque hace falta la conciencia del equívoco y la voluntad de ponerle remedio. El problema estaría si ese cambio de significado derivase de un cambio más profundo, más conceptual, más social. Veamos, si esta interpretación surge de la prevención, cuando no miedo u odio, de que alguien te diga a la cara "no estoy de acuerdo con lo que dices", sin entender que ello no representa ni un acto de violencia ni una agresión, deberíamos deducir que la visión negativa no es del término sino del concepto. Si llegásemos a la conclusión de que preferimos imponer porque es más fácil y cómodo y por eso miramos con recelo al que discrepa o pone en duda, en definitiva, al que piensa por si mismo, entonces con lo que estamos acabando es, primero, con la libertad individual y segundo con el desarrollo intelectual de la persona; de hecho ambas cosas son dos caras de la misma moneda ya que entonces perderíamos la capacidad de razonar por falta de uso, convirtiéndonos en esclavos de aquél o aquellos que fijasen las ideas oficiales porque como dice la famosa y conocida frase de Jean-Françoise Revel "es inútil tratar de convencer mediante argumentos a alguien que ha llegado a sus convicciones mediante prejuicios" (nota mental: tengo que leer más de este hombre).
De esta forma no se crea una sociedad libre y plural sino una tribu en la que a cambio de sentirnos seguros y arropados renunciamos a la capacidad de pensar y razonar, fuera del clan hace frío, simplemente no eres nadie, no estás ni existes. El riesgo de la organización tribal es que siempre hay una tribu enfrente, no hay razón, no hay crítica, el clan se defiende por encima de todo argumento. No hay discusión, no hay contraste, no hay avance, al final, nadie gana.


Es vuestro turno… ¿Qué opináis?

miércoles, 3 de junio de 2009

Haiku

Es curioso como algunas cosas antiguas, a veces con siglos de historia, llegan hasta nosotros de la forma más casual. Hace pocos días oí hablar por primera vez del “haiku”.
Según he podido leer, consultando inicialmente la fuente básica de conocimiento en internet, aunque haya que usarla con cuidado, la wikipedia, el haiku es una forma poética tradicional japonesa consistente en tres versos sin rima de aproximadamente 17 sílabas con forma 5-7-5. Son poemas estéticamente muy sencillos inspirados generalmente en la observación de la naturaleza y buscan plasmar un instante, algo que está pasando en ese momento y que llama la atención del “haijin” que es el nombre que recibe el que escribe el “haiku”. Digamos que sería como escribir un cuadro en esas 17 sílabas, que son aproximadas por la dificultad de equiparar las “moras” (unidad lingüística menor que la silaba) de la escritura japonesa a las sílabas de los idiomas occidentales. Las temáticas son variadas pero tradicionalmente en el poema hay algo que hace referencia a la estación del año o al año nuevo, escondiendo bajo la apariencia de sencillez toda la cosmovisión zen, referencia obligada para intentar comprender el sentido de estos micro-poemas; esto es lo que hace interesantes y a la vez complicados a los haikus, intentan comprimir en tan pequeño espacio la enormidad y magnificencia de la naturaleza y la trascendencia de la vida, escondiéndolo debajo de un hecho trivial, cotidiano, observado en el momento.
Esta sería, digamos, la definición formal del haiku, pero entendiendo que como todo genero literario es flexible en sus planteamientos y sobre todo en sus ejecuciones, más todavía si tenemos en cuenta los siglos de tradición y la dificultad de las traducciones de un idioma y de una cultura tan diferentes a las de nuestro entorno he encontrado dos definiciones que me gustan mucho más que la formal (por otra parte imprescindible), Chamberlain define el haiku como “Tragaluz abierto un instante sobre un pequeño hecho natural, resplandor súbito, sonrisa formada a medias, suspiro interrumpido antes de ser oído” y alguien llamado André Bellesort del que nunca había tenido noticia y que, al parecer, es un estudioso del Japón dice “Exactitud disfrazada de ensueño; poesía de resplandores y de escalofríos; pequeñas chispas que comunican a los sueños vibraciones infinitas; preciosos abanicos que, en el mismo instante en que se los despliega y se los cierra, hacen pasar ante nuestros ojos el milagro de un gran paisaje...” (Tomado del “rincon del haiku”).
Pongamos un ejemplo. Este me gustó nada más leerlo (elrincóndelhaiku.org):

hatsu-hotaru
tsui to soretaru
tekaze kana
Autor: Issa

La primera luciérnaga:
el zigzag con que esquivó mi mano
leve soplo de aire

Comentario del experto Vicente Haya (Doctor en filosofía Pura, traductor de japonés y orientalista):
“ La vida es un territorio que ha de ser conquistado. Intuimos la vida como algo que nos es ajeno y crecemos hacia la vida para hacernos más capaces de los sagrado.
Tratamos de atrapar las cosas para sentir que existimos de un modo más contundente. Pero las cosas nos esquivan con un zigzag. Nuestra mano no puede poseer el misterio que alienta la vida de las cosas. Hasta que no adquiramos carne, materia, realidad, somos fantasmas para el mundo. Pero no lo sabemos.
Pasamos por el mundo sintiendo sólo el roce de la vida que nos esquiva. Y no acertamos a desvelar el signo.”

Por poner otro ejemplo menos ortodoxo pero que me ha gustado mucho:

Rafaél Roldán Auzqui (Haikus a flor de voz)

"En el abrazo,
tú hilo, yo aguja:
cosemos luz..."

Sencillamente maravilloso sin necesidad de explicación.

Rebuscando un poco más he visto que grandes poetas occidentales, entre ellos españoles, han cultivado en alguna ocasión el arte del “haiku”, el ya mencionado Chamberlain, James Joyce, Octavio Paz, Juan Ramón Jiménez, García Lorca, Mario Benedetti...Aunque por lo que he visto son poco estrictos con la métrica que no parece, ni con mucho, lo más importante en un haiku. Es curioso que habiendo poetas tan ilustres nunca hubiese reparado en esta sorprendente forma poética, aunque también es verdad que no soy lector habitual de poesía, habrá que ponerle remedio.

Una vez satisfecha en parte mi curiosidad por este exótico término, tuve el pasado lunes una ocurrencia divertida. De camino a casa en el coche se me empezó a ocurrir un haiku y, aprovechando que tenía que recoger a Pili en el trabajo y que eso conlleva esperar un rato a que salga aproveché para escribirlo, sorprendentemente se me ocurrieron algunos más. Superando mi natural vergüenza, que es mucha y lo sabéis, e implorando vuestra benevolencia, os los dejo aquí, además os animo a que lo intentéis vosotros....

Haiku 1
En el exterior
abrasa el verano
hiela el alma

Haiku 2
Nieva en blanco
el río corre sin pausa
la mente vuela

Haiku 3
Fachadas rotas
escaleras vacías
gélidas tumbas

Haiku 4
El mundo gira,
no se detiene para
sentir miradas

Haiku 5
El trueno rompe
la tormenta herida
reclama honor

lunes, 11 de mayo de 2009

Elixir de Amor

En esta ocasión vamos con una de MÚSICA (si, con mayúsculas).
Creo que desde siempre he tenido en mi musicoteca (disco-teca ya ha quedado anticuado) alguna pieza escogida de música clásica, sin ser ningún experto he intentado buscar y escoger determinadas piezas que ahora considero imprescindibles como una de mis favoritas, el adagio canon en Do de Pachelbel (1698).
Mi interés por la opera es bastante más reciente y se inició a raíz de oír en directo fragmentos de algunas operas famosas, sucedió de forma bastante casual aunque fruto de mi natural curiosidad, en un restaurante en el que durante la cena los camareros, que son estudiantes de "bel canto", amenizan la noche con interpretaciones de dichos fragmentos acompañados tan solo de un piano (bueno y del pianista) además de otros del llamado "genero chico", la zarzuela, que al contrario que la opera, he certificado que no me gusta.
A consecuencia de este hecho comencé a buscar. Como en casi cualquier otro género es complicado entrar a discernir lo malo, regular, bueno y mejor sin que nadie te ayude o al menos te oriente y como no conozco a ningún experto en opera decidí ir a lo seguro y empezar por lo que podríamos llamar "clásicos famosos". Creo que la primera que escuché completa fue "El barbero de Sevilla" (Il barbiere di Siviglia) de Rossini que tiene algunos pasajes muy buenos. Hace ya un tiempo, aproximadamente un año, que descubrí esta maravillosa "pieza" que me enamoró desde la primera vez que la oí, me emocionó tanto que rápidamente me puse a buscar información.
Se trata de el aria para tenor "Una furtiva lagrima" que pertenece a la opera L'elisir d'amore" de Gaetano Donizetti y libreto de Felice Romani y, después de oír varias interpretaciones es esta de Pavarotti, para mi sin duda, la mejor. Leyendo por ahí dicen que en pureza la de Enrico Caruso la supera, la he oído y, sin dudar de que sea muy buena, tiene un inconveniente que la lastra irremediablemente y es que la grabación es de 1901 (o 1911 dependiendo de la fuente). Supongo que en esa fecha, los discos serían de grafito, ni siquiera de vinilo, lo que unido de unos sistemas de grabación acorde con la época hacen que la calidad del sonido sea entre penosa y lamentable. Si alguno tiene curiosidad por oírla es fácilmente localizable en internet y si no me la pedís y estaré encantado de proporcionárosla.
Esta versión que os propongo esta interpretada, como os decía, por Lucciano Pavarotti en el Albert Royal Hall en 1982 aunque la que escucho habitualmente es la recogida en el álbum recopilatorio "Tutto Pavarotti" y cada vez que la oigo me emociona tanto como la primera vez.
Os dejo la letra con traducción incluida porque merece la pena.
Por cierto, la segunda estrofa es, creo, una de las mejores definiciones de amor, más concretamente de estar enamorado que he leído.

Que lo disfrutéis.

Libreto original

Una furtiva lagrima
negli occhi suoi spuntò:
Quelle festose giovani
invidiar sembrò.
Che più cercando io vò?
Che più cercando io vò?
M'ama! Sì, m'ama, lo vedo. Lo vedo.

Un solo istante i palpiti
del suo bel cor sentir!
I miei sospir, confondere
per poco a' suoi sospir!
I palpiti, i palpiti sentir,
confondere i miei coi suoi sospir...

Cielo! Si può morir!
Di più non chiedo, non chiedo.
Ah, cielo! Si può, Si può morir
Di più non chiedo, non chiedo.
Si può morir, Si può morir d'amor.


Traducción en Español

Una furtiva lágrima
en sus ojos despuntó,
a aquellas alegres jóvenes
envidiar pareció.
¿Qué más voy buscando?
¿Qué más voy buscando?
Me ama, sí, me ama, lo veo, lo veo.

¡Un solo instante los latidos
de su hermoso corazón sentir!
Mis suspiros confundir
por poco con sus suspiros.
Los latidos, los latidos sentir,
¡confundir los míos con sus suspiros!

¡Cielos, se puede morir…!
No pido más, no pido.
¡Ah! ¡Cielos, se puede, se puede morir…!
No pido más, no pido.
Se puede morir…
¡Se puede morir de amor!




¿Que opináis?

viernes, 8 de mayo de 2009

La sublimación de lo banal.

El otro día oí una cosa curiosa. Estaba en el coche, por la mañana en el atasco de costumbre para ir al trabajo, iba oyendo la radio y en una de las “pausas publicitarias” escuché un anuncio que debe ser de la Comunidad o del ayuntamiento de Madrid, promocionando la candidatura madrileña a los juegos olímpicos de 2016, en él una mujer que por la voz se presume de edad avanzada dice con mucho sentimiento que quiere “vivir unos años más para ver una olimpiada en Madrid”. ¡¡¿¿??!!

¿No es un poco – un mucho – exagerado? ¿Realmente para alguien puede ser el motivo único de seguir viviendo el que Madrid tenga una olimpiada?

En contra de la opinión mayoritaria, nunca he estado de acuerdo con la candidatura de Madrid para los JJ.OO por varias razones, la primera por todos los inconvenientes que crea, por lo cansino del bombardeo diario de la publicidad del evento y porque como todo el mundo sabe soy completamente alérgico a masas y multitudes

En el aspecto económico, lo tengo claro, me parece un completo dislate el enorme gasto que conlleva la organización de un evento como este que, por supuesto, pagaremos entre todos y del que no está nada clara la rentabilidad y, sin querer ser demagogo, no parece el momento ideal para inversiones poco productivas. Es algo similar a las fiestas populares de pueblos, barrios y ciudades, soy de la opinión de que deberían ser, al menos en su mayor parte, financiadas por empresas privadas ya que nos darían la posibilidad de elegir: el que quiera fiesta, que vaya y la pague y al que no le apetezca o no le guste pues que no vaya y dedique su dinero a lo que realmente le apetezca.

Siendo todo esto importante, no es el aspecto que quiero destacar, lo que me ha llamado la atención es el intentar hacer una cuestión de vida o muerte la elección de Madrid como sede de un evento deportivo por muy importante, mediático, multitudinario y colorido que éste sea. Incluso en el caso de argumentar que es más que eso porque promociona valores elevados, como el esfuerzo, el compañerismo, etc... , cosa que por otra parte daría para otra discusión, estos valores no dejan de promocionarse si la magna cita se celebra en otro sitio.

Quizás calificar de banal unos juegos olímpicos pueda parecer exagerado pero las calificaciones cuantitativas se hacen por comparación, alto/bajo, gordo/delgado, feo/guapo, son cuantificados en relación a algo que sirve como referencia. En mi modesta opinión si hiciésemos una hipotética lista ordenada por importancia creo que unos JJ.OO. estarían más cerca de lo banal que de lo esencial.

No puedo por menos que sentir inquietud por otro aspecto más de fondo, si se busca desde las instituciones una reacción y movilización popular para temas como este con una importancia tendiendo a cero, ¿no correremos el peligro de “que viene el lobo”?. Me explico, si nos movilizamos y luchamos por temas convertidos artificialmente por instancias interesadas en esenciales, cuando haga falta esa movilización y lucha para algo realmente esencial, ¿como hallaremos una motivación? ¿no estaremos hartos de movilizaciones? ¿sabremos distinguirlo? ¿no corremos el riesgo de perder la referencia que nos permite calibrar la importancia de las cosas?.

En definitiva, no es que el ocio y el deporte como otras muchas cosas no sean importantes y necesarias en la vida pero no creo que se puedan convertir el motivo único por el que una anciana desee seguir viviendo.

¿Que opináis?

viernes, 1 de mayo de 2009

Estética y arquitectura verbal

Hace unos días, navegando entre mis blogs y webs habituales encontré esto (en Heterodoxias.net), me llamó la atención, al margen de significados, por la forma de construir las frases jugando con la negación y los tiempos verbales creando una estética cuando menos curiosa y llamativa:

"Bajo aquel paraguas gris se guarecía Uno mucho. Uno era un don nadie. Jamás nació en Oviedo ni fue sietemesino. No tuvo hermana alguna ni cuñado ninguno. Don nadie era un don nadie cansado de figurar en ningún sitio. Dejó de contraer matrimonio en numerosas ocasiones. Solía argumentar: contigo no. Uno era un cero a la izquierda. Ni estudió en los escolapios ni fue después seminarista. Uno no podía fingir que existiría un poco, apenas. No tuvo amigos, cuatro, ni amante alguna, tres. Su gente prefería no mirarle por el lógico vértigo a la nada. Motivo de no poca incomprensión, en modo alguno escribió varios tratados. Tampoco fue ordenado sacerdote. Tampoco fue ordenado en sus papeles. También estuvo preso en celdas extranjeras. No anduvo disputándole a la suerte finiquitos. Despojado de todo no murió en un asilo gozando del ocaso. Don nadie nunca supo en el último momento lo que le deparó el pasado, ni tuvo entre sus manos el álbum familiar de su vecino; las cálidas mañanas de La Habana, fíjate qué rubia era, se casó con el vestido fruncidito, no de blanco, ¿dónde habrá ido a parar ese bigote?"

Hay dos frases que me resultan más atrayentes que las demás, están bien integradas y casi “disimuladas” en la estética general:

“Su gente prefería no mirarle por el lógico vértigo a la nada”. Cruel y acerada.

“No anduvo disputándole a la suerte finiquitos”. Abandonada, displicente y determinante.


¿Que os parece?

jueves, 30 de abril de 2009

Entrada de prueba

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