sábado, 19 de diciembre de 2009

Determinismo

¿Somos algo más que átomos, moléculas y procesos químicos?.

Llevo algún tiempo escuchando y leyendo de forma esporádica artículos y comentarios de Eduardo Punset (el director del programa redes), incluso de vez en cuando le echo un vistazo a su blog, aunque debo reconocer que no he leído ninguno de sus libros.

Salvo que me equivoque, algo nada raro por otra parte, da la impresión de ser totalmente determinista: todo, cualquier cosa relacionada con el ser humano ya sea referente a cualquier función física, fisiológica o mental, tiene su explicación o causa primera, en procesos químicos o físicos, ya sea a nivel molecular, atómico o subatómico o, al menos, deja la puerta abierta a esta explicación ya que, por el momento, es imposible de demostrar.

En algunos casos estas explicaciones o causas son evidentes y fáciles de ver, evidentemente somos materia y estamos sujetos a las leyes de la misma, sean cuales sean; da lo mismo Newtonianas que de mecánica cuántica, el caso es que estamos sometidos al mismo conjunto de normas que rigen nuestro entorno. Somos, además, un sistema biológico complejo con múltiples funciones descritas paso por paso por la ciencia, ingerimos alimentos que pasan por procesos químicos convirtiéndose en energía que este “sistema” usa para continuar vivo. Posiblemente, no soy un experto, quedarán procesos, casos concretos, que no estén completamente descritos, por falta de datos o de estudios pero la generalidad es que son procesos determinados y responden a leyes concretas y que antes o después quedarán claros. Tendría poco mérito y llevaría a poca discusión y polémica tratar solo estos casos al menos en el campo de las ideas ya que quedaría exclusivamente como una discusión meramente técnica, como descubrir la ecuación precisa o la forma matemática de resolverla.

Me parece meritorio y loable intentar tratar precisamente la parte de la naturaleza humana en la que esta explicación no es ni mucho menos evidente. Intentar dar una respuesta física, material, matemática, ordenada y, en definitiva previsible y predeterminada a los procesos mentales que llevan al hombre a la conciencia de si mismo y a los sentimientos, tiene mérito y precisa el esfuerzo de deshacerse de cierta mística heredada de la tradición religiosa, cultural o de mitos que anidan en nuestro subconsciente.

Posiblemente si nos ponemos a pensarlo es algo similar a lo que ha pasado en los últimos siglos con otros procesos relacionados con el cuerpo humano como la circulación sanguínea o con la función precisa de cada órgano del cuerpo; también con fenómenos naturales como el movimiento de los planetas y galaxias o la evolución de las especies. En todos estos casos nos hemos tenido que ir desprendiendo de esquemas religiosos o supranaturales, del “Deus ex machina”, es decir, renunciamos a la intervención divina como explicación de procesos “mundanos” para así buscar el motivo o causa física del efecto que vemos, encontrando y demostrando el origen de dicha causa y la mecánica por la que llega al efecto.

En el caso que nos ocupa, ¿será igual que en los ejemplos anteriores?¿podemos razonablemente pensar que, siguiendo la misma lógica, pasará lo mismo con los procesos abstractos (al menos hasta ahora) que dan lugar al pensamiento?¿son las dos últimas fronteras de la ciencia la mente humana y el origen del universo?¿será real la tan ansiada “ley única” de la que hablan todos los científicos desde Einstein como explicación final de todo?¿nos damos cuenta de las implicaciones que tendría?

Si esto fuese así, podríamos dar por muerto y enterrado el libre albedrío, no existiría, sería un simple autoengaño, un espejismo de nuestra mente. Si esto quedara demostrado la disyuntiva que ha dividido a los filósofos desde hace siglos, de si el libre albedrío, la libertad del hombre para elegir, es real ¿dejaría de ser una cuestión filosófica para pasar a ser simplemente de ingeniería?; si dispusiésemos de toda la información previa y de suficiente potencia de cálculo ¿se podría hacer una simulación de una persona?, es decir, teniendo en cuenta todas las variables ¿podríamos saber que contestaría una persona a una pregunta o que reacción tendría a una situación? En ese caso si tuviésemos todas las variables de las interacciones posibles entre todas las personas... ¿podría estar escrita nuestra vida de principio a fin?. Podría ser similar a la situación con la predicción del tiempo, la relativamente baja fiabilidad de estas predicciones no se deben a que no se conozca la dinámica de fluidos (masas de aire caliente y frío, circulación de las corrientes marinas, etc...) sino a que las ecuaciones son tan complicadas y con tantas variables adicionales que no existe procesador con suficiente potencia de cálculo como para solucionarlas con un resultado único, con lo que debemos conformarnos con aproximaciones estadísticamente probables; pero la metodología está ahí y funciona, solo es necesaria más potencia de cálculo.

Llevando la elucubración hasta el límite, supongamos que aquello que nos da conciencia de nosotros mismos, que nos hace ser individuos únicos, el cerebro, tiene un funcionamiento previsible y sujeto a leyes y ecuaciones estrictas y “calculables”, supongamos también que alguien es capaz de diseñar un ordenador que tuviese suficiente potencia como para poder “escribir” ese hipotético libro con la vida futura de cada una de las personas del mundo y supongamos, al fin, alguien con el dinero suficiente para construir dicho ordenador. ¿Os imagináis el poder de esa persona o personas?, además podrían manipular a placer las vidas de los demás puesto que podrían calcular los efectos de los cambios en una variable en el resto del mundo... a alguien así, en cualquier época se le llamaría dios o, al menos, semidiós.

Lo que está claro, al menos para mí, es que no solo es lícito sino recomendable el seguir haciéndose estas preguntas y el intentar responderlas, porque la curiosidad sobre nosotros mismos y sobre lo que nos rodea está en nuestra naturaleza.

9 comentarios:

  1. Acabo de leer este escrito, me ha gustado y me parecen bien todas las preguntas que te haces aunque son de dificil respuesta
    A veces parece que el libre albedrio es una utopía, porque dependes de un montón de circunstancias, y otras que el destino y sobre todo el fín de nuestros días, está predeterminado y que hagas lo que hagas caes él
    Dicen que eso es fatalismo pero no encuentras otra explicación

    ResponderEliminar
  2. Si las preguntas no fuesen difíciles, no merecería la pena hacérselas....
    Efectivamente a eso me refiero, la parte más racional de nuestro cerebro nos empuja a pensar en que todo obedece a ciertas reglas. Sin embargo nos resistimos a creer que no podemos controlar lo que nos pasa. No digo que esto sea así, no es demostrable todavía y puede que nunca lo sea o que se demuestre precisamente lo contrario.
    Pero pensemos también en las consecuencias, si no controlásemos lo que nos pasa, ¿tampoco tendríamos la responsabilidad de lo que hacemos?... que peligroso ¿no?. Esto creo que da para otro artículo.
    En fin, gracias por leerme, ya pensé que nadie contestaría (jeje que poco éxito).

    ResponderEliminar
  3. La respuesta es SI.
    La pregunta ya salió en las oposiciones al cuerpo de barrenderos de Alpedrete el año 1862. jeje.

    Va, en serio.

    Mi incultura me impide conocer a este Sr. que citas. Por supuesto no he leído nada de él, tan solo me suena el apellido y pudiera ser de alguna otra cosa que nada tenga que ver.

    Pregunto, a pesar de todo: ¿He leído tu escrito libremente o es el resultado cierto que se obtiene como consecuencia de la concurrencia de determinados factores? (yo me inclino a pensar lo segundo). Y, en caso de ser un resultado dado por éstos factores, ¿siempre que concurran los mismos en las mismas circunstancias, se dará el mismo resultado? (Probablemente, creo yo).

    Sin embargo, no soy yo capaz de imaginar la potencia de cálculo que permitiera resolver esa ley única, como apuntas. ¿Cuántas variables hay que considerar? Porque, para mi, el planteamiento del problema no se resuelve con la formulación del individuo, muy al contrario, comienza. Si alguien consiguiese formular de manera singular un individuo, tal vez tenga que continuar por formular cada una de las posibles interacciones con otros individuos, que también hay que formular de manera singular, y con cada una de las leyes que le afecten de forma directa o indirecta.

    Para no hacerlo muy largo, pudiera ser que el libre albedrío, matemáticamente hablando, sea, precisamente la imposibilidad de considerar todas las variables que permitieran hacer el cálculo correctamente.

    Confío en que exista el libre albedrío. Si no existe, las preguntas que se me ocurren, me dan mucho más miedo que el saber si pueden manipular, o no, nuestras vidas. Eso ya lo hacen de todos modos, jeje.

    ResponderEliminar
  4. Pablo, es interesante lo que comentas.
    En informática (que me toca un poco más cerca que todo esto) no existe lo aleatorio, cualquier función "random" sigue un patrón (algoritmo) más o menos complicado, cuanto más complicado más se acerca a lo aleatorio pero sin llegar nunca a serlo. En lo que estamos hablando puede resultar prácticamente imposible resolver la "ecuación última" por la complejidad de la misma, por la cantidad de variables y las interacciones entre ellas. En el caso de la informática, que "parezca" aleatorio no quiere decir que lo sea. Que el usuario no consiga ver un patrón no quiere decir que no lo haya. Igualmente, en el tema que nos ocupa, la cuestión no es si la ecuación es extremadamente difícil de resolver sino si existe dicha ecuación; el resto es solo potencia de cálculo. Incluso si no llegamos a resolverla nunca pero podemos demostrar que existe... podríamos afirmar que no hay libre albedrío.

    Gracias por leerme y por la aportación.

    ResponderEliminar
  5. Por fin he leido tu blog me ha gustado, pero creo que demasiado profundo para mi

    ResponderEliminar
  6. Gracias por leerme Pili. Me alegro de que te haya gustado.

    ResponderEliminar
  7. Yo esta vez me abstengo de decir nada al respecto porque .... ultimamente estoy muy ocupada con cosas más mundanas y menos metafísicas. ¿Pongo los azulejos en vertical o en horizontal? jajajaja.
    Pero siempre os leo. Besos.

    ResponderEliminar
  8. ... ya sabes, en horizontal.

    Gracias por leerme.

    ResponderEliminar
  9. Ummm... ¿menos metafísicas?. Curioso, pensándolo bien, de lo que estamos tratando aquí es de la inexistencia de lo metafísico.

    ResponderEliminar